Schoenstatt
| 30 de Octubre de 2008
El P. Kentenich miró con los ojos de Dios nuestra época. Vio en ella una lucha apocalíptica. Para él en este tiempo de cambio histórico se decidiría por siglos el futuro de la humanidad. Señala con fuerza que tras las grandes convulsiones del tiempo moderno se hace presente un mal radical: nuestra cultura se ha desentendido de Dios, le ha vuelto la espalda, ha huido de la cada del Padre como en ninguna época histórica anterior: El ateísmo práctico y teórico , de occidente y de oriente, es cada día mas craso y radical. A esta “apostasía de Dios” sigue la desintegración del hombre y la sociedad. El hombre y la sociedad se mecanizan y atomizan, pierden su valor y sentido.




